Interés. Los roles no cambian, aunque cambien las modas, las ciudades y las costumbres. Al hombre le gusta conquistar y perseguir. Es algo primitivo. Déjate invitar, seducir y regalar.
Si te trae un peluche o unas flores no te rías de él, deja que despliegue sus armas de conquista. De vez en cuando un “no puedo” viene de maravillas.
Vida propia. Conserva tus amigos y tus actividades. No hay nada que desenamore más que una mujer desarreglada que espera en un sofá a que aparezca su novio. Aunque él te diga que te quiere solo para él, miente. Cuando te vea hecha una piltrafa que dependes de él, perderá interés y se olvidará de ti.
Respeto. ¿Le gusta pescar? ¿Le encantan los coches? ¿Mira fútbol los domingos? Aguántate y busca otra cosa para hacer. Si entras a invadir su terreno y pones mala cara terminará huyendo. O acaso a ti te gustaría que él te interrumpa una conversación telefónica con tu mejor amiga cuando te está contando que tiene un amante? EH?!
Escúchalo. El compañerismo, dice Mick Quinn, es el pan de cada día en una relación. No desconfíes de él, ayúdalo en lo que se proponga, acompáñalo aunque te pida ir a ver el fútbol a lo de unos amigos.
Dale pasión. Quinn asegura, que la pasión es la chispa que enciende al hombre. Nada de pasearte delante de él con ropa interior rota o de andar en bata. Invéntate situaciones sensuales que lo exciten, prepárate un strip- tease por ejemplo o prepara de vez en cuando una cena romántica con buen vino, unas velas, usa tu imaginación.
No lo rechaces en la cama. ¿Te duele la cabeza? ¿Te está por venir y te duele todo? Tómate una pastillita y sigue este consejo: Nunca los rechaces. A menos que tengas fiebre o haya una causa mayor.
No mientas. No hay nada peor que descubrir una mentira. Manéjate siempre con la verdad. Es mejor terminar una relación porque no le gusta lo que hay de verdad que porque te descubre en un engaño.
No asfixies. Déjalo ser. Haz como que no te interesa si no lo ves, o si una noche se va con amigos. Pon tu mejor sonrisa y si te da bronca, habla con una amiga después de que se haya ido.
No lo tomes como confesor. Tu pareja no es tu amiga. Si quieres hablar de que estás indispuesta, de tu dieta o de la ropa que te no te entra, llama a tu amiga (ésa, la que te contó de su amante). No pierdas a tus amigas por que te ayudarán a descargarte en esas cosas que a él no le interesan ni le interesarán jamás.
No lo descalifiques, sobre todo delante de los demás. Lo que menos le gusta a un hombre es sentirse inútil o tonto. Si comete errores o dice cosas estúpidas, coméntaselo con sutileza cuando estés a solas con él. Si no, te terminará odiando.
http://paramujeres.com/

Te gusto, ¿Porque no dejar una respuesta?